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October 24 Continuación de mi TesisBueno, aquí pongo el primer punto de mi tesis, omití los objetivos generales y específicos, así como la justificación por cuestiones de espacio, asi que aquí les dejo el primer punto llamado:
1.1 El Dios de la Vida cuenta con los jóvenes para su Plan de Salvación[1]
Un breve recorrido por la historia de la salvación, permite ver cómo Dios contó con los jóvenes para ir constituyendo su pueblo y para que colaboraran con él en su acción liberadora.
Isaac, “el hijo de la promesa” tuvo que pasar por la prueba de confiar plenamente en su padre Abraham hasta dejar la propia vida en sus manos[2]. Yahvé recompensó su fe y su disponibilidad y por él y sus descendientes, la promesa se siguió haciendo realidad hasta su pleno cumplimiento.
Moisés, perseguido desde su mismo nacimiento, fue llamado por Dios para ponerse al frente del pueblo de Israel en su salida de Egipto y en su marcha por el desierto hacia la Tierra Prometida[3]. Su valor y su compromiso con la liberación de su pueblo no hicieron desaparecer sus miedos y sus crisis para responder a ese llamado, pero el encuentro personal con él junto a la zarza ardiente[4] le transformó la vida y lo convirtió en un líder valiente y decidido.
Para suceder a Moisés, Dios eligió al joven Josué y lo puso al frente de su pueblo para que lo condujera en el momento decisivo de la entrada a la Tierra Prometida[5].
Llamó a Samuel desde muy joven para confiarle su misión. Al comienzo, no le fue fácil interpretar con claridad el origen del llamado, pero la actitud orientadora del anciano Helí, le ayudó luego a descubrir su voz y a disponerse para responder con docilidad: “habla, Señor, que tu siervo escucha”[6].
Le ordenó ungir como rey a David, después de haber sido olvidado y no tenido en cuenta entre sus hermanos por ser joven y estar cuidando ovejas[7]. En la lucha con Goliat[8], Dios mostró cómo protege la vida de los jóvenes cuando son capaces de arriesgarla por la defensa de su pueblo. A los ojos humanos, la victoria de David fue la victoria del débil frente al poderoso; pero en la mirada de Dios, fue la victoria de quien puso sólo en él su confianza, de quien tomó en serio el compromiso de servirlo a él por encima del poder de los ídolos y de las armas. Elegido por Dios, su vida no escapó a la condición de pecador[9] como no escapan tampoco a las tentaciones los jóvenes protagonistas elegidos por Dios en el mundo de hoy.
Cuando la monarquía cayó en decadencia, eligió como rey a Josías, un joven de apenas dieciocho años, y le encomendó la tarea de emprender con coraje y valentía una audaz reforma de la organización social y de la vida religiosa que llevara al pueblo a volver “con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas” al cumplimiento de la ley de Yahvé y a las exigencias de la alianza[10].
En plena edad juvenil, llamó a Jeremías a una difícil misión profética[11] que tuvo que asumir con la incertidumbre de actuar en una situación de violencia e injusticia social y con el miedo propio de la responsabilidad que se le había confiado. La cumplió con muchas dificultades y los problemas pusieron a prueba su perseverancia[12]. Nunca se alejó del pueblo y se sintió partícipe de su dolor y de su situación de crisis[13]. Sufrió profundamente al darse cuenta de que su presencia y su palabra creaban contiendas en todo el país. No siempre entendió la razón de su sufrimiento, dudó en medio de su soledad y hasta llegó a pensar en rebelarse contra Dios. Pero la crisis no lo desanimó sino que, por el contrario, lo hizo crecer en su capacidad de optar con libertad por el proyecto de Yahvé[14] y de estar disponible como el jarro moldeado por el alfarero[15].
En la historia de Rut, la joven mujer extranjera, mostró cómo Dios premia a quienes abandonan todo por seguir al pobre y al necesitado[16] y a quienes luchan a favor de la dignidad y del derecho de todos a la tierra y a la descendencia.
Cuando su pueblo estuvo sometido a la dominación de reinos extranjeros, eligió a mujeres jóvenes, generosas, decididas y llenas de confianza en él, para conducirlo a la liberación y reavivar su fe en el cumplimiento definitivo de la promesa. Dejando de lado sus comodidades y su vida tranquila[17]; superando la desconfianza, la apatía y la falta de fe de sus compatriotas[18], Judith asumió la defensa de su pueblo hasta enfrentar y vencer a Holofernes[19]. Elegida providencialmente para ser reina[20], Esther no se olvidó de su pueblo, tuvo valor para tomar decisiones difíciles y defenderlo en momentos importantes[21] y fue capaz de pedir “la vida para mí y para mi pueblo”[22] cuando el rey le ofreció hasta “la mitad de su reino”[23].
Con la confianza puesta en el Dios de la Vida que los “resucitará para una vida eterna”[24], los siete jóvenes hermanos macabeos -animados por su madre- enfrentaron la tortura y la muerte por luchar contra las imposiciones de la cultura dominante y por defender hasta el final los valores y las tradiciones de su pueblo.
Como pudimos observar en este punto, en el Antiguo Testamento encontramos historias de jóvenes de los cuáles se valió Dios para ir realizando su Plan de Salvación. En los siguientes puntos veremos a algunos de esos jóvenes pero profundizaremos un poco más en sus personas.
[1] Capítulo tomado íntegramente del libro: Civilización del Amor, Tarea y Esperanza de la SEJ del CELAM [2] Gn 22,1-18 [3] Ex 3, 7-14 [4] Ex 3, 1-6 [5] Dt 31,3 [6] 1 Sam 3, 1-21 [7] 1 Sam 16, 1-13 [8] 1 Sam 17, 4-50 [9] 2 Sam 11, 1-25 [10] 2 Re 22-23 [11] Jer 1,6 [12] Jer 11, 18-23 [13] Jer 10, 23-25 [14] Jer 20, 7-11 [15] Jer 18, 1-6 [16] Rt 1, 16 [17] Jdt 8, 7 [18] Jdt 8, 9-17 [19] Jdt 10-13 [20] Est 2, 17 [21] Est 4,14 [22] Est 7,3 [23] Est 7,2 [24] 2 Mac 7, 1-42 |
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