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    08 March

    Capítulo 7 de "Que Bueno que Viniste"

    Juanito Bautizos.
     
    Isabel estaba casada con un sacerdote, llamado Zacarías.
     
    Zacarías: Servidor. Y me agarran de puritito milagro, porque me voy a oficiar al templo de Jerusalén, que me toca por turno.
     
     
    Isabel y Zacarías habían llegado a mayores y no tenían hijos.
    Esto, entre los judíos, estaba muy mal visto.
    Pero Dios tenía todo pensado. Y así, mientras Zacarías oficiaba, ententió que le decián:
     
    Voz: No temas, Zacarías, que tu mujer va a tener un hijo...
     
    Zacarías: ¡Con que no sea por inseminación artificial!
     
    Voz: ¡Menos guasa, levita! Será un niño famoso y preparará el camino al que todos esperan.
     
    Zacarías: ¡Pues qué quiere ud. que le diga, don ángel!¡No me lo creo!
     
    Voz: ¿Ah, no? Entonces te quedarás mudo hasta que se cumpla todo lo que te he dicho, ¡por desconfiado!...
     
    Zacarías: Pero oiga; que era sólo un rumor, una duda, un dado, un dedo...¡Espere...!
     
     
    Cuando Zacarías salió del templo, todos se dieron cuenta de que allí pasaba algo raro...
    Volvió a su casa, y a su debido tiempo Isabel dio a luz a un hijo, que también daría que hablar.
     
     
     
    Querido Teófilo:
     
    Ustedes no tienen problema con los niños, pero piensa en Isabel estéril...
    Estéril es que ya se acabó, que después de ti no hay posibilidad de más,
    ¡Y tú has sido tan poco...!
     
    Cuando cerraba los ojos al viejo que conocimos este verano me pregunté si nuestra vida era estéril, si nuestros ojos que han gozado juntos de tantos atardeceres despampanantes se cegaban para siempre y si mi sangre, roja e inquieta, estaba hecha para secarse, cuartearse, frenar...
     
    Quien inventó las flores es más grande que tú  y que yo.
     
    ¡Amo la vida!
     
    Comprenderás por qué me resulta fácil creer en la trascendencia. Me resulta mucho más difícil pensar que la hermosura que me desborda se demuestre al final más pequeña que yo.
     
    La esterilidad no existe, Teo. Basta fiarse de Dios, como Isabel.
    A ver si te veo pronto. Saludos a todos,
     
    Firma, Cortés.
    07 March

    Capítulo 6 de "Que Bueno que Viniste"

    Dos viejitos felices
     
    A los ocho días de nacido el niño, José fue a inscribirlo en el Registro, como se hacía desde los tiempos del Censo.
     
    Trabajador del Registro: ¡Jesús! ¡Que bueno! ¡Como cuando se estornuda!
     
     
    Y luego venía la ceremonia religiosa, el ofrecimiento del niño a Dios, con la entrega de dos palomas (los pobres, que los ricos ofrecían más).
     
    Vivía por aquel entonces en Jerusalén Simeón, un viejito honrado que estaba seguro de que no se moriría antes de haber visto al Salvador.
     
    Mujer: Tres infartos, 2 pulmonías, un accidente automovilístico y ahi lo tienes, vivito y coleando.
     
     
    Cuando aquel día se topó con nuestros protagonistas, el corazón (que ya no estaba para esos trotes) le dio un vuelvo y los ojos le hicieron remolinos...
    ...se acercó feliz, le pidió el niño a la madre ("es solo un momento, para la foto histórica") y con lágrimas en los ojos exclamó:
     
    Simeón: ¡Ahora ya puedes mandar por mí, Señor, que no me importa! Porque mis ojos han visto al Salvador...
    Lo he buscado todos los días de mi vida, sin hacer caso a los que me decían: "la felicidad no existe". Pero mi lámpara se iba apagando y con los años la oscuridad se hacía más densa a mi alrededor... Hasta que llegaste tú, chiquillo que das luz a las naciones, ¡Y gloria de Israel!
    Pero ¡ojo! que a muchos les causará dolores de cabeza muy fuertes, porque la luz no se acepta así como así.
    Y tú, madre de la criatura, te vas a llevar más de un soponcio viendo sufrir a tu hijo.
     
    María: Paciencia Don Simeón, que para eso estamos las madres...
     
     
    Había también por allí una viejecita muy viejecita, llamada Ana, más buena que el pan.
    Era viuda desde hacia muchos años y dedicaba su tiempo a servir en el templo en lo que hiciera falta.
    También ella se acercó, porque le encantaban los niños...
    Se le caía la baba de contenta y daba gracias a Dios.
    Y hablaba del niño a todos los que esperaban la salvación de Jerusalén.
     
     
    Los esposos se volvieron al pueblo muy contentos, aunque un poco impresionados por todo lo que estaban pasando...
     
    María: A veces me da miedo, José, de lo que pueda pasar con nuestro hijo...
     
    José: Mujer, no te preocupes, que lo que sea sonará...
     
    María: Ya, tú tan tranquilo... todos los hombres son iguales.
     
     
     
    Querido Teo:
     
    Luego, cuando se ha buscado durante años, como Simeón, como Ana, emociona encontrar a Jesús.
    A nosotros nos ha resultado demasiado fácil.
    No hemos tenido que gritar. Hemos recibido con la leche la noticia de un cierto Dios, llamado Cristo.
    Y hemos seguido así.
    O lo hemos rechazado de golpe.
     
    ...¿No hay nada más?
     
    Por el "Hijo de Dios" no te olvides del joven de 33 años, casi un niño, que hablaba de amor aunque se rieran y gritaba insultando a los que oprimían a los sencillos, aunque lo intentaran callar.
    Un día, una noche, ellos se lo llevaron aprovechando la oscuridad y la debilidad de sus amigos.
     
    No se volvió atras: fracasado, agotado, abandonado por Dios, siguió afirmando que los hombres son buenos, incluso los que lo clavaban y le hacían morderse la lengua de dolor.
     
    Lo que no puede nadie, ni podrá, ni para besarla ni para pisarla, es reducir a este hombre a una pequeña estampa.
     
    Mira, Teo, minusvaloramos a Dios.
     
    Besos,
     
    Firma, Cortés.
    06 March

    Capítulo 5 de "Que Bueno que Viniste"

    Tres que buscaban
     
    Mel Short, Gas Spaar y Baltha Sar, eran tres sabios científicos del centro aeroespacial de Houston, en el extranjero.
    Su misión consistía en seguir el curso de estrellas y satélites.
    Cierto día...
     
    Mel Short: ¡Qué estrella boys! Ni la Marilyn... ¿Será un OVNI?
     
    Gas Spaar: Sí que lo parece... y va hacia oriente
     
    Baltha Sar: ¿Por qué no la seguimos a ver?
     
     
    Y tomando sus camellos se pusieron en camino.
     
    Conseguir la información no fue tarea fácil.
     
    Persona 1: ¡Claro que los he visto! Son unos hombrecitos verdes, con cinco patas...
     
    Persona 2: Me acuerdo yo aquí una vez antes de la guerra....
     
    Persona 3: ¡Ha sido en Belén: nos ha nacido un Salvador!
     
     
    Pero el Rey Herodes, temeroso de encontrar en ese "Salvador" una competencia, intentó engañar a nuestros tres sabios:
     
    Herodes: Cuando lo hayan visto, vengan por aquí a informarme, que tengo yo unos regalillos para darle...
     
     
    Fueron los sabios, y entrando en la casa, encontraron al niño con su madre, María.
    Le ofrecieron sus regalos y se dispusieron a marchar, pero José les disuadió de volver a ver al rey Herodes.
     
    José: "De la autoridad cuanto más lejos mejor" decía mi difunto padre que en gloria esté...
     
    Así que se volvieron a su casa por otro camino.
     
    Herodes, entonces, viéndose burlado, mandó dar muerte a todos los niños menores de dos años de los alrededores. ¡Qué Bestia!
     
     
    Querido Teófilo:
     
    Según he ido creciendo (y perdiendo pelo) he comprendido que en los "magos", que la tradición ha hecho tres y reyes, estábamos simbolizados todos los que vamos buscando.
     
    Necesitamos muchos menos "dogmas" de los que tenemos. Lo importante no es sentarse, no rendirse, no pensar que hemos llegado alguna vez.
     
    La gente te ayuda a seguir caminando: ¿o es que si te piden pan les vas a dar piedras?
     
    Yo sé que si me muero sin llegar (ya calvo del todo) Dios recorrerá el trecho que falte para encontrarme.
     
    Por eso me siento hermano de tantísima gente.
    Tambien tuyo Teo, un abrazo.
     
    Firma, Cortés.

    Capítulo 4 de "Que Bueno que Viniste"

    La Criatura
     
    Cuando todo parecía ir sobre ruedas, he aquí que sale en el Diario Oficial de la Federación una orden. "VA A HABER CENSO. CADA UNO QUE SE PASE POR EL PUEBLO DONDE HA NACIDO"
     
    José: Es que no podemos viajar, mi mujer está encinta.
     
    Burócrata: ¡A mi no me importa!
     
    María: Déjalo Pepe, que aquí sin recomendación no hacemos nada.
     
     
    Así que compraron un burro,
     
    Vendedor: Es hijo de una yegua pura sangre, de la escuela de viena, descendiente legítimo del caballo de Troya...
     
    Se despidieron de los vecinos y se pusieron en marcha hacia Belén, al sur.
     
    Vecina 1: Cuídate mujer...

    Vecina 2: Estos romanos son todos unos hijos de loba...
     
    Vecino: Les pagaremos la luz y el teléfono, les guardaremos el periódico (etc., etc., etc.,...)
     
    El viaje en aquellas condiciones era una paliza.
     
    José: No hay derecho hombre. Yo porque no estoy concientizado, pero me gustaría a mí que el chiquillo este nos saliera progresista, a ver si les decias sus verdades a los del gobierno...
     
     
    Por fin llegaron a Belén, que estaba en fiestas. Había muchísima gente y todo estaba lleno.
    Así que fueron a parar a una choza de las afueras, un establo para más señas.
     
    María: Por lo menos está calientito...
     
    José: ¡Pero huele a estiercol!
     
    María: ¡Hombre! ¡No pretenderás que huela a rosas!
     
     
    Y mientras estaban descargando las cosas y adecentando un poco aquello...
     
    María: ¡Ay, José, que me da, que me da...!
     
     
    ... se le cumplieron los días a María.
     
    José: ¡Vaya por Dios! y tenía que ser precisamente aquí.
     
     
    Amanecía el día 25 de diciembre, fiesta del Sol invencible, cuando vino al mundo el niño más guapo que comadrona alguna haya visto jamás. Y no lo digo yo solo, que lo dice todo el mundo.
     
    Había por allí cerca unos pastores que cuidaban los rebaños; gente humilde, vamos.
    Estaban dormidos, o por lo menos, lo intentaban...
     
    Cuando se les apareció un mensajero que les dijo:
     
    Mensajero: ¡Muchachos, buenas noticias para el pueblo! En Belén nos ha nacido el Salvador.
     
    Para ellos los primeros
    el cielo se iluminó
    y la noche se llenó
    de música
    y de alboroto.
     
    ¡GLORIA A DIOS EN EL CIELO!
    y PAZ en la tierra
    a los hombres
    porque Dios
    los ama.
     
    Asi que dijeron nuestros pastores:
     
    ¡Vamos corriendo pa' Belén, que parece que esta noche va a ser buena!
     
    Fueron corriendo
    y encontraron a María, José
    y el niño en el establo.
     
    La fiesta que se formó allí
    estuvo francamente bien,
    porque la gente sencilla
    sabe compartir.
     
    Y luego, ya de madrugada,
    se volvieron a sus rebaños
    llenos de alegría.
     
    (Desde entonces
    quien quiera encontrar a Dios
    debe preguntar a los pobres:
    ellos saben el camino.)
     
     
    Querido Teófilo:
     
    Estoy convencido de que Dios es el primero que quiere que seamos felices. Por eso lo de Jesús no fue un pretexto para fundar una religión y vender velas, sino que fue la mejor manera que tuvo el Señor de hacernos ver, a nuestra altura, en qué consiste la felicidad.
    Por eso está muy feo -me parece- devolver a Jesús al cielo, al Padre para que se lo guarde, y ponernos nosotros a edificar religiones, cultos, obligaciones, jerarquías... como si nada hubiera pasado.
    Desde que Dios se hizo hombre, ha dicho alguien antes que yo, el hombre es el único camino para llegar a Dios.
     
    Te quería decir que a Pancho lo han metido en la cárcel porque no quiere ir a aprender a matar otros hombres.
    También te quería decir que Magdalena ha dejado la prostitución y trabaja para sacar adelante a su hija.
    Y, ya para terminar, te quería decir que el viejo que conocimos este verano se ha muerto y que su perro ahora lo tengo yo.
     
    A Dios nadie lo ha visto.
    Feliz Navidad.
     
    Firma, Cortés.

    Paréntesis de "Que Bueno que Viniste"

    Para los lectores de mucho tiempo después...
     
     
    Antes de seguir me van uds. a permitir un paréntesis.
    María lleva una criatura en su vientre. Bueno, ¿Y qué?
    Eso es algo tan normal como la evasión de impuestos.
    Pero es que aquí hay algo más. En el niño que va a nacer, millones de personas van a reconocer al Salvador.
     
    -¿Al Salva qué?
    -Bueno. Vayamos por partes. La historia viene de lejos...
     
    Los antiguos se preguntaron, como nosotros, sobre el origen del mal en el mundo.
    De esa pregunta nació el relato de Adán, Eva, la manzana, la serpiente y el resto...
    Las nubes, las amapolas, el caballito de mar, siguen el plan de Dios dócilmente.
    El hombre dijo: "NO", rompió la armonía. Esta era una alternativa, pero traía consigo la pérdida del Paraíso Original.
    Y en el mismo momento del castigo Dios deja ver una esperanza: la mujer y la serpiente no volverán a estar de acuerdo, se llevarán mal.
    La descendencia de Eva aplastará la cabeza del Tentador.
     
    ¡Vamos! ¡Venga! ¡Más desorden! El mundo era un asco y Dios decidió acabar con todo ("Paciencia, me ha salido malo, me habían asegurado que era de buena calidad, pero...")
    El Dios-Corazón se conmovió también ahora y pensó salvar una familia con la que empezar de nuevo: Noé construyó su arca y metió corriendo la tortuga cuando ya empezaba a gotear.
    "¿Es que no va a salir nunca el sol?", preguntaba el loro, que se lo había oído decir a las nueras de Noé.
    ... Y Dios renovó su promesa de buena relación con el hombre.
    ... Y el arco iris coloreó el aire mojado como señal de amistad.
     
    Sara, la mujer de Abraham, suspiró por un hijo todas las noches. Y fue cuando ya su vientre seco creaba telarañas cuando Dios, por la fe de Abraham, le prometió una descendencia inmensa, como las estrellas del cielo, como las arenas del mar...
     
    Abraham: ¡Pues menos mal que nos ha tocado de viejos, que si no, para buscar empleo a tanta gente...!
     
     
    La alianza de Dios con el hombre iba renovándose de padres a hijos, según una genealogía que mira más a la bondad de la gente que a la historia oficial: de Abraham a Isaac, de Isaac a Jacob, de Jacob a Judá...
     
    Cuando Israel fue esclavo en la tierra de los egipcios, pareció que la promesa de Dios se iba al caño. Pero surgió Moisés (a quien todos ustedes conocen a través de Charlton Heston) que liberó a su pueblo dándole verdadera personalidad como nación.
    Jesús, el niño cuya presentación estamos haciendo, será comparado muchas veces con Moisés, porque también él liberará a su pueblo y formará una nación nueva, la de los que quieren a Dios por rey.
    (Por cierto, que tanto Jesús como Moisés no fueron muy bien entendidos por su gente.)
     
    La promesa de Dios tantas veces hecha consistía en una gran felicidad que vendría por obra de un salvador (salvación = felicidad total).
    Pero ¿quién iba a ser ese salvador? Hemos hecho una pequeña encuesta entre algunos personajes famosos de Israel:
     
    DAVID, el más famoso rey de Israel. Se distinguió ya de chiquillo, en las guerrillas, derrotando a los filisteos, pueblo gigante en comparación con Israel.
    Dejando aparte ciertas aventurillas amorosas, fue David quien llevó a los judíos a una cierta grandeza como nación.
    Padre de Salomón y fundador de la dinastía de la que se pensaba debía nacer el Mesías, que era llamado por eso también "Hijo de David".
     
    David: Pues yo creo que el Mesías será un gran rey poderoso, como un servidor. Hará conocer a Israel de nuevo días de gloria... Porque, aquí entre nos, ¿Que salvación puede haber sin poder? Hay que producir más, aumentar el Producto Interno Bruto, someter a más y más gente, ingresar en el ...
     
    Gracias.
     
    David: De nada. Y por favor, ni una palabra sobre mis reales ligues...
     
     
    EZEQUIEL, sacerdote de Israel en tiempos del destierro.
    Sus pensamientos, recogidos en el libro que lleva su nombre, van destinados en buena parte a levantar el ánimo de sus connacionales alejados de la patria. Los anima a reconstruir la nación, el templo...
     
    Ezequiel: Hijo querido: El Mesías será, sin duda alguna, un sacerdote, a pesar de la escasez de vocaciones. ¿O qué te has creído tú, dilecto hijo, que nos hemos tomado el trabajo de crear una casta sacerdotal para que ahora el Mesías nos salga con sus cosas? ¿Que sea político o carpintero...? ¡Por favor, amadísimo hijo! ¡Un sacerdote! ¡Un pontífice (puente entre Dios y el hombre)!
     
    Gracias.
     
    Ezequiel: Echa en el cesto una limosna para los pobres de San Antonio, y la próxima vez no entres en el templo con pantalones cortos.
     
     
    ISAÍAS, el gran poeta de Israel. Le tocaron vivir tiempos agitados y turbulentos. Atacó la corrupción del reino y aseguró que muy pocos (un "resto") acogerían al Mesías.
    Perseguido por su actividad política, las pasó duras y su sufrimiento le hizo intuir que el Mesías, aunque real como David, sufriría mucho por el bien del pueblo.
     
    Isaías: Así lo veo yo, amigos. Su sufrimiento nos traerá una salvación tan fenomenal que el sol se quedará chiquito junto a la luz de aquel día.
     
     
    Sobre DANIEL corren diversas leyendas, la más famosa de las cuales es la de la fosa de los leones: una noche anduvo el profeta en medio de los bichos hambrientos y los toreó sin un rasguño. También este señor gastó sus mejores energías en alentar al pueblo y convencerle que no hay tirano que dure cien años.
     
    Daniel: ¿El Mesías dice? Pues en primer lugar, que esta sociedad corrupta se acaba. Y ¿Qué le diría yo?
    Pues será como un Hijo de Hombre con poder, apocalíptico, que pondrá las cosas en orden, aplastando a los poderes idólatras. Ud. ya me entiende ¿no?
     
    Bueno, un poco oscuro...
     
    Daniel: Es mi estilo. Óigame, estamos preparando un complot contra Antíoques Epífanes, le cuento, mire...
     
     
    Y, finalmente, hemos preguntado su opinión a la gente sencilla. Todos los dejan a un lado, menos Dios. Por eso ellos se consideran "los pobres de Yavé". Son pobres, mansos, misericordiosos, acogedores, sufridos, con hondura de corazón...
    Su opinión nos ha parecido tan interesante que ha sido la que nos ha movido a escribir este libro.
     
     
    ¿Y USTED?
     
    Ahora le toca a usted.
    -Hombre... de niño uno cree que todo va a ser más fácil.
     Yo pienso que cada uno de nosotros por separado es buena gente, ayuda a la Unicef, sale emocionado de las películas, se le revuelve el estómago al ver a los que piden en el centro... Pero en nuestra sociedad palabras como "bondad", "amor", "sencillez" ya no se usan, sonrojan. (Hay que ser muy valientes para mostrarse débiles.)
     Y luego está la careta. Pesa, pero la llevan todos ¿no lo ve usted, caramba?
    -Pero, ¡anda que si ese fuera el estilo de la vida auténtico, el camino de la felicidad como decía Jesús de Nazaret...! ¡Anda que si después de consumirnos en la vida para construirnos una casa donde encerrarnos, resulta que la felicidad está fuera, sobre el césped...!
    -Pues no le diría yo que no. A ver si los que vengan detrás...
     
    ¿ESPERA UD. ALGÚN SALVADOR A CENAR?
     
    -¿Como "a cenar"?
    -Al atardecer, vamos.
    -Cuando se despierta uno en el fondo oscuro de un pozo en cuyas paredes está escrito "nada", "absurdo", "y mañana lo mismo"... "¿para qué todo esto"... se agradecería poder contar con alguien de fiar...
    -Ciegos íbamos en el vientre de nuestra madre y ella nos protegía.
    Hay quienes afirman que, cuando ciego otra vez me devuelven a la tierra, el amor está esperando en esa casa del misterio.
    Para entendernos, a ese amor lo llamamos Padre.
    -Ya. Ese nombre le daba el niño que le nació a María en la emigración...
     

    Capitulo 3 de "Que Bueno Que Viniste"

    Padre, Según y Cómo
     
    Mientras tanto José (hijo de David) que andaba de aqui para allá buscando trabajo para pagar la renta de casa como cualquier persona, recibió la visita de unos amiguetes...
     
    Amigo 1: Venimos del pueblo de la Isabel y hemos visto que la María está... ejem.... ejem.... bueno, como que ha subido un poco de peso...
     
    José: ¿María? ¿Subido de peso?
     
    Amigo 2: ¡Esta panzona pues!
     
    José: ¿María? ¿mi María? ¿panzona? ¡Eso no es posible!
     
    Cuando a José le enseñaron una foto de María en ese estado exclamó:
     
    José: ¡No puede ser! ¡Me puso los cuernos! ¡Pues ahora que la aguante su madre de ella!
     
     
    Pero José estaba deshecho, porque la quería muchísimo.
     
    Así que decidió juntar sus ahorros y marcharse lejos para olvidar (¿A Talpa? ¿Vallarta? ¿Compostela?)
    Mientras preparaba el pasaporte, el dinero, la maleta, etc..., se le apareció un señor rubio con pinta de sueco (era un ángel), que le dijo:
     
    Angel:¡Muchacho! ¿a donde vas?, lo que le pasa a María no depende de ti (ni de mí tampoco, que conste) sino que es obra del Espíritu Santo...
     
    José: ¡huuuuuuy! ¡Asi le va a ir cuando lo vea!
     
     
    El ángel le explicó todo el asunto, y cómo María iba a ser madre, sin obra de varón...
     
    José:¡Orale! ¡Vaya plan!
     
    Angel: ¡Así que mucho ojo! y ponle de nombre Sancho, que significa salvador...
     
    José: ¡Oh pues! ¿¡En que quedamos!?
     
     
    Con lo cual la sangre no llego al rio. José se conformó; pidió perdón a María ("Chica, es que uno..."), le regaló un pisapapeles de madera para hacer las paces y se pusieron a esperar lo que tenía que venir.
     
    Y aquí paz y después gloria.
     
    María y José salieron a pasear a un parque.
     
    María: ¿Y si es niña?
     
     
     
     
    Querido Teófilo:
     
    Esta te la mando con la familia de Lázaro Salfuera, que es de ahí, de Betania. ¿Estan todos bien?
    En este capítulo me he fijado más en José, de quien Jesús tomó la idea de llamar a Dios "Padre".
    Después del primer susto, él comprendio que si lo de María era cosa del Espíritu Santo, era tambien algo suyo, porque el Espíritu Santo le era muy familiar.
    Y dijo: "tampoco es para tanto".
    Alguien dibuja a José viejo viejo, para hacer resaltar más la virginidad de María: ¿es que Jesús no podía tener una familia como Dios manda? ¿Te imaginas lo bien que lo debió pasar José con María y después con el niño? Así es que yo he decidido tener a San José como patrón de la buena vida y no de la buena muerte...
     
    Abrazo a todos,
     
    Firma, Cortés.