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    27 August

    Capítulo 9 de "Que Bueno que Viniste"

    ¿Donde está el chamaco?
     
     Hasta los 12 años el niño judío no era muy considerado; pero a los doce años ya era otra cosa...
     
    José: ¡Como no te dé un soplamocos (soplamocos: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?TIPO_HTML=2&LEMA=soplamocos) me vas a repetir tú a mí eso de que ya eres un hombre!
     
    Así que aquel año los padres de Jesús ya le dejaron que fuera a Jerusalén con ellos.
     
    María: Pero tienes que tener cuidado, hijo, que Jerusalén no es como el pueblo...
     
    Jesús: Vale, vale, que ya no soy un niño...
     
    Jesús: ¡JERUSALÉN! ¡¡Qué alegría cuando me dijeron: "Vamos a la casa del Señor"!! Por amor de mis hermanos y amigos voy a decir: ¡La Paz contigo! ¡Nuestros pies ya están pisando tus umbrales Jerusalén!
     
    Lo más importante de Jerusalén era el Templo, centro de la vida religiosa del judío y de su sentimiento nacional.
     
    María: Mira, hijo: esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque los otros dan de lo que les sobra...
     
    Allí, José, María y Jesús se lo pasaron en grande, dando gracias a Dios por todo.
     
    Jesús: ¡Hola, Papá!
     
    María: Hágase en mí según Tu Palabra, como siempre.
     
    José: Señor, Señor: ¡A ver cómo saco adelante a estos dos, con la crisis que hay...!
     
    Luego... Ya saben ustedes lo que pasó: en la caravana de vuelta a Nazaret el niño no aparecía por ninguna parte.
     
    María: ¡Dios mío! ¿En qué nuevo lío se nos habrá metido?
     
    Así que tuvieron que regresar a Jerusalén con el corazón en un puño.
     
    Al llegar se encontraron al niño en medio de los teólogos y sabios de la capital. Le escuchaban con tantísima atención que, hasta que no terminó, sus padres no se atrevieron a interrumpirles...
     
    Jesús: O sea, que si no se hacen como niños se van a amolar pero ya...
     
    María: (Déjame  a mí, José) Chuy, hijo, ¿Por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo lo hemos pasado muy mal mientras te buscábamos...
     
    Jesús: Pero mamá, esto es lo mío...
     
    José: ¡Lo tuyo ahora es hacerte un hombre como Dios manda! Cuando tengas 30 años ya harás lo que te parezca.
     
    María: Bueno, José, no te pongas así, que tampoco es para tanto
     
    María no acababa de entender a su hijo, y no solo por cuestiones generacionales... Pero se fiaba de Dios (¡que mujer ésta!) y lo guardaba todo en su corazón, como se guarda el tomillo entre las sábanas limpias...
     
     
    Teófilo querido:
     
    ¿Donde podemos encontrar nosotros a este Jesús perdido?
    Supongo que cada uno tiene su propio camino.
     
    Yo veo claro que el camino no puede pasar por la huida de sí mismo: es en el fondo de la existencia propia, totalmente desarrollada, donde se puede encontrar al autor de ella misma.
     
    Creo también que a ese fondo se acerca uno viviendo al estilo del Evangelio, de las bienaventuranzas, sin demasiados "Es que..." ni muchos "pero en otro lugar dice..."
     
    Porque Jesús NO manda amar y servir a los otros para que hagamos méritos en el cielo, sino para que descubramos toda la riqueza de la vida, toda la profundidad del corazón del hombre, toda la belleza de este mundo lleno de los reflejos del sol.
    Y así daremos gracias juntos sin demasiado esfuerzo.
     
    Me encanta cuando tu mujer dice que hay que tomarse en serio la encarnación. ¡Que mujer...! 
     
    Un fuerte abrazo para los dos y para los niños,
     
    Firma, Cortés.
    04 August

    Capítulo 8 de "Que Bueno que Viniste"

    El Bendito Zacarías
     
    LLegó el día del bautizo del niño. Isabel había hecho unos faldones con el traje de novia...
     
    Isabel: Le llamaremos Zacarías, como su padre... ¿No es verdad, Zaca? (pero como Zacarías estaba mudo pues no le contestó)
     
    De pronto, Zacarías agarró una pizarra casera y escribió:
     
    "JUAN ES SU NOMBRE"
     
    Pariente 1: ¡Como el tenorio!
    Pariente 2: ¡Pero si nadie en la familia se llama asi...!
    Pariente 3: Además de mudo, loco.
     
    Entonces se le despegó la lengua, agarró el tono y cantó de alegría:
     
    ¡VIVA EL DIOS DE ISRAEL QUE SE HA ACORDADO DE NOSOTROS!
    ¡PRONTO VAMOS A TENER AL SALVADOR ESPERADO, DE LA CASA DE DAVID
    COMO DIOS HABIA JURADO
    Y MI NIÑO, AMIGOS MÍOS, FAMILIARES Y VECINOS,
    IRÁ DELANTE DE ÉL PREPARÁNDOLE EL CAMINO.
    SERÁ COMO EL PREGONERO DE LA SALVACIÓN QUE LLEGA
    Y EL PERDÓN DE LOS PECADOS PARA TODOS LOS QUE CREAN.
    PORQUE EL CARIÑO DE DIOS POR LOS HOMBRES ES INMENSO
    NOS VISITARÁ EL GRAN SOL QUE ILUMINA EL UNIVERSO.
    LUZ QUE ILUMINE A LOS QUE ANDAN POR LAS TINIEBLAS Y EL MAL
    Y LLEVE A LOS CORAZONES POR LA SENDA DE LA PAZ.
     
    El pequeño creció travieso, pero bien
     
    Isabel: ¡Todo te queda corto hijo! ¡Y tu padre cobrando esa miseria de pensión!
     
    Un día, jugando lotería, se ganó una pistola de agua con la que mojaba a todo el mundo. Y fue ya en el colegio donde empezaron a conocer a Juanito con el sobrenombre de "Bautizos".
    Y como Jesús y Juan eran parientes, de vez en cuando los dos niños jugaban y hacían sus travesuras pasandoselo muy bien.
     
     
     
    Querido Teófilo:
     
    Ya sabes que estas cartas nuestras son de estricta vivencia. No las enseñes a los doctores, porque ellos tienen el deber de defenderse.
     
    A mí también me han preguntado alguna vez por qué creía que Jesús era Dios.
    Antes yo los mandaba a los libros de Teología: allí estaba "demostrado".
     
    Pero ahora les digo que la verdad, chico, yo no tengo la evidencia de que ese hombre fuera Dios (entre otras cosas porque ¿Que es Dios?), pero que según vas conociendo a fondo y amando a Jesús hombre, cuando uno de los que lo trataron te dice que Dios estaba con él, contesto: "no me extraña".
     
    Luego intento aprovechar mi vida a fondo, intensamente, en todas sus posibilidades y riquezas y... me encuentro en el evangelio.
    Mis mejores amigos los he hecho en presencia de Jesús.
     
    Comprendo que todo esto habría que hablarlo despacio, pero mucho me temo que hasta que no acabe estos dibujos no voy a poder ir a cenar con ustedes.
    Paciencia. Abrazos múltiples y alegres.
     
    Firma, Cortés.